Echappement Constant

Echappement Constant

La constancia es una búsqueda permanente en el mundo de la relojería. Presentado en 2008, el Echappement Constant –cuyo nombre es un guiño a Constant Girard-Perregaux– revolucionó los fundamentos de la cronometría. Este mecanismo, que adopta las extraordinarias propiedades del silicio, un material que permite arquitecturas totalmente innovadoras, aporta al volante una fuerza constante, que no se debilita sea cual sea la energía disponible. Casi una década después de este importante avance, que fue galardonado con L’Aiguille d’Or en el Gran Premio de Relojería de Ginebra, Girard-Perregaux presenta un nuevo Echappement Constant L.M., con un diseño más técnico y contemporáneo que nunca.

Aunque el órgano regulador de un reloj tradicional es un componente de elevado rendimiento, sufre un problema recurrente: su isocronismo depende directamente de la cantidad de energía proporcionada por el barrilete. La amplitud del volante, importante cuando el reloj está totalmente armado, disminuye a medida que el muelle motor se desenrolla. Por consiguiente, la precisión se basa en un abastecimiento constante de energía.

Coronado con cuatro patentes técnicas, el nuevo modelo Echappement Constant L.M. adopta el mismo mecanismo que impactó profundamente a los conocedores y apasionados de relojería hace casi una década: un marco en forma de alas de mariposa que se coloca entre el áncora y la espiral. Este dispositivo intermedio sirve de base a una hoja de 14 micras de grosor, seis veces más delgada que un cabello.

Esta pieza, que no se puede fabricar en otro material que no sea el silicio, parece flotar en el aire formando una ola en posición inestable. La hoja producida de esta manera es capaz de almacenar cierta cantidad de energía antes de liberarla de una sola vez, basculando de un estado de equilibrio a otro.

Este escape de fuerza constante, totalmente inédito, constituye una victoria sobre la pérdida de energía de los relojes mecánicos tradicionales. En efecto, permite restituir al órgano regulador los impulsos regulares, sea cual sea el estado de carga del barrilete, garantizando así una precisión sin precedentes. Desde el siglo XV, cuando se empezó a utilizar el muelle como reserva de energía, este problema jamás había encontrado solución. Se inventaron distintos tipos de escape, pero Girard-Perregaux fue la primera manufactura en replantearlo totalmente.

La reserva de marcha es otra de las importantes características de este movimiento de manufactura de cuerda manual. Está equipado con dos barriletes, cuyos muelles, que alcanzan un largo total de tres metros, ofrecen una autonomía excepcional de una semana.

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